Primero hay que entender que cuando una casa está en venta el dueño ya no es más dueño de la misma (si es que verdaderamente la quiere vender).
Al mostrar una casa hay que tener en cuenta las siguientes consideraciones:
- El dueño no debe estar presente al momento de la visita del interesado (a menos que la comercialice en forma directa), ya que de esta manera el interesado que la está visitando se podrá imaginar viviendo en su (futura) casa y no estará pensando que molesta al dueño.
- Lo ideal es que la casa no tenga inquilinos (ya que es difícil coordinar las visitas, que esté ordenada, etc). En el caso de que haya inquilinos, al igual que los dueños, no deben estar en la propiedad.
- Debe estar ordenada y limpia.
- No deben haber cuadros familiares, objetos religiosos, deportivos ni políticos. De esta manera se logra un ambiente neutral en el que el interesado puede imaginarse cómo sería su hogar.
- El precio debe ser acorde al valor del mercado y no al que quiere el dueño.