Un inmueble paga impuestos y tasas provinciales y municipales. Diferentes servicios como agua, electricidad, gas, teléfono e internet. Y, si forma parte de un consorcio o barrio privado, expensas.

El escribano que interviene en la compraventa, lo que hace es pedir informes de deudas de impuestos, servicios y expensas. Si hay deudas, al momento de la escritura le retendrá al vendedor el monto necesario para cancelarlas.

Hay que tener en cuenta que si ocurriere el caso de que las deudas se encuentren en instancia judicial, el inmueble no podrá ser transferido. Por su parte, si el inmueble se encuentra hipotecado, se podrá cancelar la hipoteca, pagando el monto correspondiente, al momento de la escritura traslativa de dominio.